Ser congruente es un reto de cada paso de nuestra caminata de vida.
1. Requiere tener claro quién soy, de modo podamos afirmarnos en nuestra naturaleza como espíritus corpóreos y por tanto, considerar no solo nuestras caracteristicas psicológico-emocionales, sino sobre todo poner al centro que:
+ Somos hijos en el Hijo (Cristo)
+ Nuestra vocación espiritual nos permite ver lo transitorio (la vida en este mundo) como preparación a la vida eterna.
+ El sufrimiento tiene su verdadero sentido en el gran AMOR incondicional, libre e inmerecido de Dios por el cual nos salvó (a precio de Cruz).
+Podemos alinear nuestros valores humanos a los valores cristianos sin contradicción.
+ La Eucaristía no es sólo un encuentro dominical, sino una comunión que alimenta, nutre, fortalece, restaura y redime nuestro ser y los lazos que nos hacen ser cuerpo de Cristo.
+Podemos llevar (acciones, actitudes, palabras…) a todas nuestras las áreas humanas dando lo mejor que somos, como testigos silencioso y constructores activos del Reino de Dios.
+Toda esta Gracia (del Espíritu Santo) que nos habita, nos ayuda a sanar, transformar y dar sentido a todo lo humano, por muy doloroso que sea.
Atrévete a ser el rostro de Cristo para alguien más.
¿Que ajustes requieres hacer en tu vida, tus hábitos o tus relaciones para lograr este grado de congruencia? sígueme.
Bendiciones

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