Soy más allá de las apariencias
¿Qué ves cuando miras a una persona?
A primera vista, nuestros sentidos externos se activan y únicamente podemos percibir lo que ellos nos proporcionan. Así que, si tenemos el privilegio de contar con todos ellos, sin embargo, en una primera navegación, sólo entran en acción tres de ellos: el ojo nos proveerá una imagen con ciertos colores, formas, figura, tamaño; el olfato nos informará los aromas que de ahí emanan y el oído registrará cualquier sonido que emita esa persona. En palabras llanas, sólo registramos la apariencia, pero ¿qué tiene que ver esto con ser persona?, En esta primera observación sólo detectamos elementos que pueden cambiar e incluso se pueden aplicar tanto a animales como cosas. y te preguntarás ¿eso qué tiene?, el verdadero problema es quedarnos ahí, ya que reaccionaremos únicamente según nuestras experiencias sobre dichos elementos. Es decir, si el color no me agrada, el olor es desagradable, la figura me asusta, etc. mi tendencia de rechazo o repudio es enorme. Entonces ¿qué podemos hacer? la respuesta corta sería, es necesario ver más allá de lo que ves, y ¿cómo se hace eso?, pues para hacer esa segunda navegación podríamos preguntarnos ¿qué hay en esa persona que yo también poseo, pero ni los animales, ni las cosas tienen?. A este punto, como en algunos cursos les comparto a mis alumnos una experiencia que viví durante mi estancia en Bologna, Italia. Estando en la Piazza Maggiore, donde abundan las palomas, estaba observando a una mamá con un niño pequeño como de 3 años, El niño señalando a una paloma gris, le preguntó a la mamá ‘mamma!, cosa e quello’ (mamá, qué es eso) a lo que la madre respondió ‘é un piccione’ (es un pichón o paloma), para entonces, la paloma voló y llegó otra de color café, y el niño de manera sorprendida volvió a preguntar ‘mamá!, qué es eso’ y la madre de manera cariñosa vuelve a responder ‘es un pichón’. Por un instante más llega una paloma diferente, esta vez de color blanco, y el niño volvió a hacer la misma pregunta y la mamá con un tono enfático le responde ‘te he dicho que es un pichón’. El niño guardó silencio por un instante sin dejar de observar la gran diversidad de palomas que había en el lugar. Después de unos minutos, señalando a otro tipo de pichón, exclamó: ‘mamma, é un piccione’ (mamá es un pichón). ¿Qué fue lo que sucedió?, claro, el niño hizo un proceso que lo llevó a ver más allá de las apariencias. ¿Podemos hacer lo mismo? y veremos que Ser persona, aunque posee corporeidad y comparte las características de los cuerpos, no podemos reducirla a una ‘cosa’ y por ende, usarla como un objeto. Así mismo, posee características propias de los seres vegetativos como por ejemplo, las personas poseemos una corporeidad y tenemos un ciclo vital., empero, no somos plantas. La persona cumplimos las funciones anteriores y otras que compartimos con los animales, como los instintos, las emociones, memoria, etc. y pese a ello, no sólo somos animales. Entonces, ¿qué es lo propiamente humano?, la conciencia, entendida como capacidad de saberse él mismo y reflexionar dentro de sí, la voluntad que se expresa en moverse hacia un objetivo planteado, valorado, querido; la capacidad de amar; la libertad, como el eje centrar de toda caminata de vida, la capacidad de elegir o no aquello que nos provea felicidad, sentido de vida. Podemos decir entonces que, soy persona a pesar de mis circunstancias, de mis decisiones equivocadas, de mis desordenes, de mis defectos, de mis mutilaciones, de mi puesto de trabajo, de mi tipo de ropa, de mi religión, de mi carrera, etc. Caminante, nos leemos en la siguiente. Rocío Zaragoza
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