
Una pequeña reflexión que me tocó el alma.
Cuando intentamos entrar en la presencia de Dios, necesitamos hacer un ajuste a nuestra disposición interna ante Él, y para eso es preciso entender dos hechos:
1. Nuestra humanidad que está en el tiempo lineal ya que vivimos en un sólo sentido donde ayer fue ayer, hoy es hoy y no podemos regresar al ayer ni adelantarnos al mañana. Requere cada día alimento para el cuerpo y para el alma porque somos espíritus corpóreos.
