2. La Divina presencia de Dios, el que Es, Era y Será, irrumpe en el Tiempo (se encarna) para salvarnos y hacernos Hijos (Gal 4:4-6) y permanecer entre nosotros para nutrirnos y acompañarnos en la caminata de vida dejándonos el alimento espiritual de los Sacramentos.
Disponernos significa aceptar que nuestra alma tiene vocación eterna que supera nuestra limitación temporal, entonces, necesitamos serenar la mente que nos lleva al pasado o a los pendientes del futuro y abrazar este presente para entablar un diálogo desde nuestra alma que quiere sintonizarse con Cristo que con la Gracia del Espíritu Santo, abrigue nuestro ‘cada día’ con un sentido de vida de Gozo y Esperanza.
Su amor es capaz de satisfacer la sed de tu alma
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