El segundo es ser firme, es decir, claridad en los límites, reglas y disciplina, primero aplícalo en ti mismo (congruente) y luego en tu hijo.
Con esto puedes estar atento a sus habilidades y fortalezas para afianzarlas a su personalidad e involucrarte en la construcción de sus sueños, metas y proyectos, aunque sacrifiques la expectativa o deseo que tenías sobre él.
Si te sientes frágil, pide ayuda y busca profesionales en Persona, Familia y Educación, somos muchos a tu alcance en todo el mundo.
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